La maternidad es increìble, nos llena de felicidad, sonrisas, amor, ternura, comprensiòn, cariño, cambia totalmente nuestra "simple" vida, nos transforma, nos hace màs fuertes, protectoras, pero a pesar de llenar nuestra vida de luz, es una etapa de nuestra vida bastante complicada, es una gran responsabilidad, que requiere de mucha paciencia, esfuerzo, dedicaciòn, y a veces tenemos momentos de desesperaciòn, enojo o frustraciòn que no quiere decir que no nos gusta ser madre, sino que pensamos en lo que dejamos atràs o bien , lo que podrìamos estar haciendo, pero me encontrè esta hermosa reflexiòn que quiero compartir con las mamàs que sabemos la dificil (aunque hermosa obviamente) travesìa de la maternidad:
Hay días en que se siente el peso cuando eres madre de familia; hay días en que todo te fastidia...
Hay días en que se siente el peso cuando eres madre de familia; hay días en que todo te fastidia, como cuando estás en el teléfono y uno de los chicos entra a decirte que si lo puedes llevar a tal lado, o que si le das esto o aquello, como si no fuera obvio que en ese momento estás ocupada; por dentro piensas “¿qué no ves que estoy en una llamada?”, obviamente no, ni lo toman en cuenta; igual si estás cocinando, o limpiando el piso, o poniendo la ropa en la lavadora; parece que fueras una persona invisible; la mamá invisible.
Algunos días se siente como si fueras solo un par de manos…. “¿me arreglas esto?”, “¿me abres esto?”, “¿me amarras acá?”, “¿me abotonas….?; otros días me he sentido un reloj que solo da la hora….o la guía del sky… “¿en qué canal está el Disney Channel?”...
Una noche asistí a una reunión de amigas para dar la bienvenida a una de ellas que volvía de un viaje increíble; estaba ahí sentada y en un momento empecé a comparar mi vida con la suya y no pude dejar de compadecerme; de pronto ella se me acercó con un paquete envuelto para regalo y me dijo: “te traje este libro de las más hermosas catedrales en Europa”; de repente no entendí porqué me lo había traído; llegué a mi casa, lo abrí y la dedicatoria era: 'A _____ con admiración, por la grandeza de lo que está construyendo cuando nadie la ve.'
En los días posteriores me devoré el libro, y descubrí en él verdades que cambiaron mi vida.
Nadie puede decir con certeza quienes construyeron estas magníficas catedrales, no se tiene registro de sus nombres. Estos constructores trabajaron toda su vida en una obra que nunca verían terminada; hicieron grandes esfuerzos y nunca esperaron crédito, Su pasión por el trabajo era alimentada por su fe y por la convicción de que nada escapa a la mirada de Dios.
Cuando terminé el libro, todo tuvo sentido; fue como si escuchara la voz de Dios murmurando en mi oído: 'ya ves, hijita, ningún esfuerzo o sacrificio que haces pasa desapercibido a mis ojos, aún cuando estés realizando tus labores en soledad; ningún botón que pegues, ningún huevito revuelto que hagas es un acto demasiado pequeño para que yo no lo vea y eso me haga sonreír. Estás construyendo una gran catedral, solo que ahora no puedes ver en lo que tus esfuerzos se convertirán.'
Cuando pienso en eso, solo deseo que cuando mi hijo invite a sus amigos a la casa, no les diga: 'te invito porque mi mamá se levanta a las seis am a hacer unos pays deliciosos, además plancha personalmente los manteles en los que nos sirve la comida y trapea a rodilla la sala y comedor', porque eso sería estarme construyendo un monumento a mí misma; no, lo que deseo desde el fondo de mi corazón es que mi hijo les diga: 'te invito a mi casa porque ahí te la vas a pasar muy bien', Mi meta es hacer de mi casa un verdadero hogar, un lugar a donde mis hijos quieran llegar porque puedan estar felices y relajados y que por esa razón, quieran traer a sus amigos.
Como madres de familia, estamos construyendo grandes catedrales; mujeres y hombres de bien; almas que vayan al cielo y lleven entre sus manos a todos los suyos.
Mientras laboramos no podemos estar absolutamente seguras si lo estamos haciendo bien, pero un día, es muy posible que el mundo se maraville, no solo por lo que habremos construido, sino por el bien y la belleza que habremos aportado por todo el trabajo silencioso de las 'madres invisibles'.

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