Algunas personas nos acostumbramos a estar enojadas todo el tiempo, por lo tanto no sentimos el mal trato que recibimos de otras personas a cambio del nuestro.
Lo malo de esta actitud es que no solo aleja a las personas con las que convivimos en el trabajo, a nuestros seres queridos, etc. Sino que afectan nuestra vida personal y emocional pero sobre todo nuestra salud.
Muchas veces no sabemos ni por que estamos enojadas, simplemente desde que nos levantamos en la mañana vemos todo con pesimismo y desagrado, tristemente una de las reacciones mas comunes cuando se esta enojada es descargar ese sentimiento en las personas mas débiles o en las que demuestran amor incondicional.
Las causas pueden ser insignificantes, o muy profundas, puede ser que desde niños nos moleste algo y no lo decimos por miedo, temor, tirsteza, o por algo que reprimimos.
Reflexiona, date tiempo a ti misma, escucha tu corazón, pon atención a tus sentimientos, pero principalmente perdónate a ti misma por sentirte así.
Acéptate y acepta cuando fallas, encuentra la forma de cambiar tu actitud, una forma puede ser cambiar tu imagen.
Y si no encuentas solución en un primer intento, no te desesperes, inténtalo nuevamente, agradeciendo a Dios, el momento de tu vida, los dones que posees, la salud de tus hijos (si los tienes), de tu pareja (si la tienes), de tus padres, de tu trabajo, de tus alimentos, regresar sana y bien a tu casa, en fin, de todo lo que tengas.
Cualquiera sean las circunstancias de hoy, verás que atraves del tiempo se te volverá una hábito tener una mejor actitud y siempre se feliz con lo que hagas.

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